de: Francisco Mercader Rubio <fmercader@retemail.es>

Para: escepticos@dis.ulpgc.es <escepticos@dis.ulpgc.es>; Asunto: Hombres-mujeres

Fecha: sábado, 27 de marzo de 1999 14:45

[Pedro J. Hernández]
> -SUPERIORIDAD EN LA MEMORIA DE LA MUJER: Recientes estudios realizados en la Universidad de Florida parecen indicar que el cerebro femenino posee mayores dotes a la hora de recordar hechos pasados. Los psicólogos realizaron diversas pruebas a hombres y mujeres comprendidos entre los 18 y los 30 años, y entre los 50 y los 90, comprobando que estas últimas son capaces de recordar más cosas que los hombres. Así, mientras que ellos se muestran más hábiles a la hora de usar su cerebro para representar objetos que se mueven en un espacio tridimensional, las mujeres destacan recordando nombres de personas o largas listas de objetos.

Se ha sugerido que esta diferenciación se debe más a un hecho de educación cultural que a una distinción biológica.

[Mercader]
Un punto débil del método científico es que, por muchísimo cuidado que se ponga en la repetibilidad de los experimentos, en las condiciones de imparcialidad, en la manipulación de los hechos y en la minuciosidad en las ediciones...al final de la cadena sólo hay personas para interpretar los datos obtenidos. Ahí puede fallar el filtro más exquisito. Y cabe el tópico de querer negar -como sea- la diferenciación biológica.

Vuelvo a describir aquí un experimento que llevo a cabo diversas veces diarias hace decenas de años: Llego con una aspirante a una calle sin salida, en la que hay situados otros vehículos estacionados en posiciones aleatorias. Le explico: "Como esta calle no tiene salida, salgamos de ella como a Vd. le parezca mejor".

Mi pretensión -más bien la del esquema de actuación que llevo escrito y del que no me puedo salir- es calibrar cómo se desenvuelve esta persona en las siguientes circunstancias:

1) Valorar el mejor lugar para realizar un cambio de sentido. 2) Manera de efectuar la operación, con el menor número de maniobras posibles. El resultado, que es independiente de mis presuntos prejuicios y de mi presunta obsesión por seguir los tópicos sobre mujeres, es el siguiente:

Si se trata de hombres: Se olvidan de señalizar la maniobra en un 73% de ocasiones.

Escogen el peor lugar disponible en un 4% de ocasiones.

Giran el volante al revés, al hacer marcha atrás: 0.01%

Miran hacia atrás a través del retrovisor en lugar de volverse directamente: 31%.

 

Si se trata de mujeres: Se olvidan de señalizar la maniobra: 22%

Escogen el peor lugar disponible: 79%

Giran el volante al revés en marcha atrás: 92%

Miran hacia atrás a través del retrovisor en lugar de volverse: 85%

He escogido esta maniobra porque es en la que se perciben diferencias más espectaculares (*).

Ahora puedo intentar interpretar estos datos, reconociendo que en ese proceso no puedo garantizar pureza científica; tengo que utilizar mi intuición.

(1) Olvidarse de señalizar la maniobra.

Aquí triunfan netamente las mujeres. Pero no creo que sea solamente por su evidente superioridad memorística. El proceso de la conducción implica dos tipos de tareas: Las puramente mecánicas y las obligadas por una reglamentación; Estas segundas implican obediencia a unas reglas y, por tanto, sometimiento a una directriz. Obedecer directrices podría chocar inconscientemente por la tendencia autónoma masculina. Esa podría ser la razón por la que reglas como obligación de señalizar, seguir limitaciones impuestas por señales de velocidad máxima o no detener totalmente el vehículo ante una señal de Stop sean infringidas, de forma abrumadoramente mayoritaria, por hombres.

En cambio, una mujer podría tener muchas menos dificultades para seguir una norma establecida; no es vergonzoso para ella adaptarse a reglas; no sufre su dignidad ni se hiere su orgullo.

(2) Escoger el peor lugar posible.

En este y el siguiente apartado (girar al revés el volante) las mujeres son derrotadas con amplio margen. Supongo que para planificar una operación compleja como ésa, es necesario construir mentalmente un mapa espacial e imaginar una secuencia de operaciones sucesivas en las que el éxito de cada una depende del de la anterior.

Naturalmente, no puedo saber si ocurre así dentro del cerebro de cada persona: Me he de guiar por los resultados. Por ellos, parece que el mapa mental espacial construído por una aspirante femenina está deficientemente elaborado o falta en absoluto. Todos los dias observo por el retrovisor los ojos asombrados de las aspirantes cuando, después de mover el volante descubren que el vehículo se va al lado contrario de donde ellas esperaban.

(3)Mirar hacia atrás por el retrovisor en lugar de volverse.

Los resultados en este apartado podrían verse motivados por el hecho de que, al volverse la aspirante, se encuentra con el horrible espectáculo de mi hosca expresión a pocos centímetros de su nariz. Siempre he preferido atribuírlo a timidez, en lugar de a cualquier otra circunstancia.

[Pedro J.]
Los tipos de juegos en los que se desenvuelven los > niños propician el desarrollo de su concepción espacial, mientras que las > niñas se divierten en lugares más reducidos y manipulando un mayor número de objetos.

[Mercader]
Eso sí que es un tópico. Podría ser casi verdad en generaciones anteriores. Es cierto que las niñas tenían, en mis tiempos, limitado el universo de sus juegos a simples remedos de las tareas domésticas: muñecas para aprender a cuidar bebés o cocinitas para aprender a cuidar de su amo cuando llegasen a adultas. También se podría discutir si la percepción espacial no se desarrolla igual simplemente alargando las manos para tocar objetos o comprobar cómo se caen o cuán duros son, independientemente de que sean cocinitas o mecanos. Lo cierto es que ahora las chicas patinan, bailan, corren en bici y cogen todos los objetos que quieran. Ya no sirve el argumento.

Por cierto, cuando quise enseñar a mis hijas las habilidades de los machitos, me tiraron los camiones de juguete a la cabeza mientras se aferraban con más fuerza a sus muñecas.

Ah....Y refiriéndome a las Facultades de arquitectura donde, al parecer. está aumentando el número de mujeres estudiantes, habría que comprobar si también aumenta la incidencia de úlceras de estómago, calvicies prematuras y jubilaciones anticipadas entre los profesores de Sistema Diédrico que intentan enseñar esa horrible cosa a las estudiantes. Yo lo viví con estos ojitos en la Facultad de Bellas Artes. =8-0

Que conste que yo no he empezado esta guerrita....
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Si algo se mueve en tu cama, no lo dudes: O lo matas o te lo tiras.
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