Estuve pensando en cual sería la solución, hasta que se me ocurrió una idea: sustituir las ruedas de la carretilla por unas orugas como las usadas en los carros de combate.
Materiales y
construcción
Para la realización de este invento, nos harán falta dos trozos de tubería de PVC, como
las utilizadas en las conducciones de gas, junto con cuatro discos de madera que nos
permitirán cerrarlas, formando así dos tambores.

Unas escuadras metálicas nos servirán para unir los dos tambores entre si y mantenerlos a una distancia adecuada, a la vez que permiten fijarlos al chasis de una carretilla a la que previamente habremos quitado las ruedas.
Por último, un trozo de goma sintética, de
la utilizada en pavimentos industriales, formará la cadena que envuelve a los tambores.
Los extremos de la cinta estarán unidos (solapándose unos diez centímetros) con
pegamento de contacto, pues este adhesivo sigue siendo flexible aún
después de seco.
La tira de linóleo ha de estar perfectamente cortada, con un borde absolutamente recto. La menor imperfección en el corte haría que, al rodar, se fuese desplazando de lado hasta salirse de los rodillos y bloqueando la marcha. Por otra parte, dicha tira ha de estar lo más apretada posible, sin holguras. Para conseguirlo, el pegado ha de hacerse con los rodillos fuera de sus ejes y meterlo todo en su sitio después, forzándolo un poco si es necesario.

Detalle de la construcción de la "oruga"
Esta carretilla "todo-terreno" se ha utilizado con éxito transportando treinta y cinco kilos de equipo por la arena, a toda velocidad.

Carretilla "todo-terreno" diseñada para terrenos
arenosos
Una vez más, el objeto de este experimento es, simplemente, demostrar que con elementos simples, es posible construir cualquier cosa....y conseguir que funcione.